La diferencia de fondo es una: el alisado cambia la forma del cabello; la keratina y el llamado botox capilar no. Estos dos rellenan y sellan la fibra, así que el cabello se ve más liso porque pesa más y tiene menos frizz, pero conserva su forma natural. En cuanto se va el producto, vuelve a ondularse.
El alisado
Trabaja sobre la estructura del cabello para relajar o eliminar la onda, y el efecto se mantiene en el cabello tratado hasta que crece raíz nueva. Es el único de los tres que transforma la forma, y por eso es el que más cuidado exige al elegirlo y al repetirlo.
El alisado cambia la forma del cabello. La keratina y el botox capilar cambian cómo se ve.
La keratina
La keratina es la proteína de la que está hecho el cabello. Un tratamiento de keratina aporta proteína y sella la cutícula: deja el cabello más manejable, con brillo y menos frizz. No rompe ni reconstruye la forma; la disimula. Se va poco a poco, lavado a lavado.
El botox capilar
Aquí hay que aclarar algo: el botox capilar no tiene absolutamente nada que ver con la toxina botulínica ni con las inyecciones estéticas. Es un nombre comercial. Se trata de una mascarilla de alta concentración que rellena las zonas dañadas de la fibra con activos hidratantes y reparadores. El cabello queda más grueso al tacto y más liso a la vista, pero por relleno, no por transformación.
Cuánto dura cada uno
- Alisado: meses, y lo que marca el final es el crecimiento de la raíz, no el desgaste.
- Keratina: de unas semanas a un par de meses, y se va de forma gradual con los lavados.
- Botox capilar: parecido a la keratina, también gradual.
Por eso no compiten entre sí: un alisado resuelve la forma y un tratamiento de fibra resuelve el estado. Muchas veces lo que hace falta no es alisar, sino reparar.
Los nombres comerciales varían mucho entre salones y marcas. Antes de decidir, pregunta qué hace el producto concreto que te van a aplicar, no solo cómo se llama.